martes, 23 de febrero de 2021

Violet

 PENSAMIENTOS

   Cuando era niño siempre había anhelado tener el amor de mi padre. Creo que es algo que ya había dicho anteriormente, pero es necesario repetirlo para lo que estoy escribiendo el día de hoy. La mayor parte de las cosas que hice con mi vida fue en base a hacerlo sentir orgulloso y, así mismo, otras partes fueron un acto de rebeldía para que me prestara atención. 

   Ahora que he tomado consciencia entiendo que nunca debí hacer algo así, desde el principio debí mostrarme como era para no sorprenderlo tan abruptamente con mis cambios. Pero solo quería sentirme amado por él. Quería que cuando hablara de mí sus ojos brillaran de orgullo y en su sonrisa se viera que sería capaz de darlo todo por su pequeño. 

    Pero si eso sucedió la verdad es que nunca fui consciente de ello.

    Hace poco comencé a trabajar, más específicamente en un bar de mi zona que me ha ayudado mucho hasta ahora. Es agotador tener que lidiar con personas ebrias que no comprenden lo que hacen, pero así como he pasado momentos no tan agradables, hay otros que han sacado a relucir heridas del pasado y me han encogido el corazón.

    Entre esas ocasiones está el hecho de como algunos clientes me cuentan de sus hijos, pequeños y grandes, hombres y mujeres. Y me agrada ver esa chispa en sus ojos cuando me cuentan sobre ellos. Sus edades, su género, sus nombres, sus actitudes. Se nota que a pesar de todo se sienten orgullosos. El amor en sus palabras es tanto que duele.

    Y a mí me destroza por completo. 

    La verdad es que me es imposible no preguntarme si mi padre hace lo mismo, si habla sobre mí con la misma pasión que lo hacen los demás padres. Pero por más que lo piense, por más que trato de imaginar lo imposible, sigo tomándolo como eso... Un imposible.

    Me duele decirlo de una manera tan cruda, pero me es aún más duro creer algo diferente después de todo. Si dudo de su amor, ¿Cómo no voy a dudar de sus palabras sobre mí para con los demás?

    A veces quisiera que todo volviera a ser como antes, cuando yo aún fingía y mi padre estaba orgulloso de lo que era. Quisiera volver a tener más momentos juntos viendo la televisión, o cuando simplemente hablábamos de nuestro día. Momentos tan simples que ahora quisiera retomar y aprovecharlos con mayor ambición. 

    Pero el orgullo me puede. Más aún sabiendo que todos los años que estuvimos juntos no valieron para nada cuando fui mostrándome como soy. Solo bastó una noche para destruir años de una relación fortalecida. Pero entonces es cuando pienso ¿Siquiera esa relación era real cuando yo fingía?

     Y entonces pienso que es mi culpa. Que realmente yo soy quien debería disculparse por todo lo que aconteció. Y lo haría, de verdad lo haría, pero no es temor a disculparme lo que evita que lo llame, sino a lo que él pueda decirme. Que diga que no me perdona, y que aclare lo que yo ya sé desde hace tiempo.

    Su amor por mí nunca fue tan fuerte cómo decía cuando me abrazaba al llegar de trabajar. Esos momentos de mi infancia a los que aún me aferro como un completo iluso.

    Lo peor de todo es que yo puedo afirmar con certeza que mi amor por él sigue siendo el mismo, incluso a pesar de todos sus defectos, y del hecho de que sé que no le importo en lo absoluto. Es como si solo me importara amarlo lo suficiente para que se sienta querido donde sea que este. 

   Y es en ese momento donde me maldigo por idiota, por ser tan malditamente dependiente. Por amar tanto a un hombre que no estuvo conmigo gran parte de mi vida, y evitar amar a los que siempre estuvieron conmigo.

    Mi madre es quien merece todo ese amor, es quien merece que anhele pasar mis días con ella. Pero no puedo por más que lo intento. ¿Cómo te deshaces de una dependencia que ha durado toda tu vida con una persona que siempre hará parte de la misma?

    Muchos pueden elegir la pareja con la que están, eligen la persona de la que se vuelven dependientes. Pero yo no puedo hacerlo. No importa cuánto lo intente el seguirá siendo mi padre, seguirá siendo el hombre que ayudó en mi formación, que me enseñó a andar en bicicleta, que me dio mi primer auto de juguete, que me sacó del país a conocer otros lugares...

    Y por cosas así me siento malagradecido. 

    Y sí, lo soy en muchos aspectos.

    Soy una mierda de hijo para ser sincero, y para abarcar más las cosas también soy mal amigo, mal hermano, mal estudiante... No importa si me esfuerzo por las cosas, siempre algo pasa que me deja en un limbo que daña mi actitud. Me convierte en alguien desinteresado y miserable con la vida. 

    Y me lastima no poder verme dentro de dos años, imaginarme un futuro, algo... 

    Solo no logro pensar en nada. Como si no hubiera nada más allá. 

    Solo vacío.

   Y el vacío destruye, así como el hielo quema. Y temo incinerarme y que no queden cimientos para construirme. Y es gracioso, ya que no le tengo miedo a la muerte, sino al dolor que creo dejar con mi defunción. Temo lastimar a mis hermanas y a mi madre con mi pérdida, temo que lloren el las noches recordando lo que fue e imaginando lo que pudo ser y no es por mi cobardía. Temo irme y que mi padre se culpe por no haber arreglado las cosas conmigo, y viva con ello hasta que aprenda a perdonarse.

    No quiero que nadie sufra más por mi culpa. Pero tampoco quiero quedarme demasiado. Porque eso significaría que las personas a mi alrededor se hundirían más hondo al tener más momentos juntos para recordar.

    Todo hubiera sido más sencillo si no hubiera nacido en primer lugar. Pero esa pequeña voz en mi cabeza, esa que se encarga de darme fuerzas, me dice que de no haberlo hecho no hubiera conocido a mis hermanas, o a mi hermosa madre, No las hubiera podido ver crecer y enamorarme de ellas cada día. 

    Es contradictorio.

   Estoy en una lucha constante contra mí mismo. Contra las voces en mi cabeza que quieren hundirme y la otra que solo busca sacarme adelante. ¿A quien debo escuchar si ambas tienen razón? ¿A quien debería hacerle caso cuando ambas están equivocadas?

   Quisiera dormir por un par de años y despertar siendo otra persona, siendo la mejor versión de mi mismo y no tener que vivir el proceso. Pero así tampoco aprendería nada.

    En fin...

    Toda esta mierda sin sentido, solo para decir que espero ser de los ebrios que hablan de sus hijos completamente orgullosos de ellos.